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26 de febrero 2025

¿Sabías que es posible conocer qué especies habitan o transitan por un lugar buscando rastros de ADN?

Gracias a nuevas tecnologías y metodologías moleculares se analiza una muestra del ambiente para detectar el material genético que es liberado por los organismos, convirtiéndose así en un indicador de su presencia en el lugar.

De esta forma, se puede obtener información esencial sobre la biodiversidad existente en un área e implementar planes de manejo, programas de monitoreos y estrategias de uso público o turístico que sean sostenibles y responsables con el medio ambiente.

En esto consistió el proyecto “MOBI-Aysén 2.0: herramientas para descubrir la biodiversidad con la comunidad”, desarrollado por la Universidad de Aysén, y que, entre las áreas protegidas estudiadas, consideró cuatro zonas del Santuario de la Naturaleza Meullín-Puye y sus alrededores.

En el santuario, los investigadores, incluyendo parte del equipo de Fundación Kreen, logró corroborar la presencia del puye grande (𝘎𝘢𝘭𝘢𝘹𝘪𝘢𝘴 𝑝𝘭𝘢𝘵𝘦𝘪), puye chico (𝘎𝘢𝘭𝘢𝘹𝘪𝘢𝘴 𝘮𝘢𝘤𝘶𝘭𝘢𝘵𝘶𝘴) y el gato güiña (𝘓𝘦𝘰𝑝𝘢𝘳𝘥𝘶𝘴 𝘨𝘶𝘪𝘨𝘯𝘢), que son especies que se encuentran en categoría de conservación; además de detectar la novedosa presencia de la rana esmeralda (𝘏𝘺𝘭𝘰𝘳𝘪𝘯𝘢 𝘴𝘺𝘭𝘷𝘢𝘵𝘪𝘤𝘢) y de la lamprea de bolsa (𝘎𝘦𝘰𝘵𝘳𝘪𝘢 𝘢𝘶𝘴𝘵𝘳𝘢𝘭𝘪𝘴).

En las muestras de ADN ambiental realizadas en el marco de este proyecto, también se detectó la existencia de algunas especies invasoras como el jabalí (𝘚𝘶𝘴 𝘴𝘤𝘳𝘰𝘧𝘢) y el visón americano (𝘕𝘦𝘰𝘨𝘢𝘭𝘦 𝘷𝘪𝘴𝘰𝘯), lo que refuerza la necesidad de monitorear estas áreas protegidas para trabajar en su conservación.

En la foto se puede ver a la investigadora y académica de la Universidad de Aysén, Delphine Vanhaecke, realizando una extracción de ADN de las muestras. Se trata de una técnica revolucionaria que permite realizar un estudio no invasivo para obtener información y censo de poblaciones y, que en esta oportunidad, nos permitió conocer un poco más sobre el santuario y sus alrededores.

 

¿Sabías que es posible conocer qué especies habitan o transitan por un lugar buscando rastros de ADN?

Gracias a nuevas tecnologías y metodologías moleculares se analiza una muestra del ambiente para detectar el material genético que es liberado por los organismos, convirtiéndose así en un indicador de su presencia en el lugar.

De esta forma, se puede obtener información esencial sobre la biodiversidad existente en un área e implementar planes de manejo, programas de monitoreos y estrategias de uso público o turístico que sean sostenibles y responsables con el medio ambiente.

En esto consistió el proyecto “MOBI-Aysén 2.0: herramientas para descubrir la biodiversidad con la comunidad”, desarrollado por la Universidad de Aysén, y que, entre las áreas protegidas estudiadas, consideró cuatro zonas del Santuario de la Naturaleza Meullín-Puye y sus alrededores.

En el santuario, los investigadores, incluyendo parte del equipo de Fundación Kreen, logró corroborar la presencia del puye grande (𝘎𝘢𝘭𝘢𝘹𝘪𝘢𝘴 𝑝𝘭𝘢𝘵𝘦𝘪), puye chico (𝘎𝘢𝘭𝘢𝘹𝘪𝘢𝘴 𝘮𝘢𝘤𝘶𝘭𝘢𝘵𝘶𝘴) y el gato güiña (𝘓𝘦𝘰𝑝𝘢𝘳𝘥𝘶𝘴 𝘨𝘶𝘪𝘨𝘯𝘢), que son especies que se encuentran en categoría de conservación; además de detectar la novedosa presencia de la rana esmeralda (𝘏𝘺𝘭𝘰𝘳𝘪𝘯𝘢 𝘴𝘺𝘭𝘷𝘢𝘵𝘪𝘤𝘢) y de la lamprea de bolsa (𝘎𝘦𝘰𝘵𝘳𝘪𝘢 𝘢𝘶𝘴𝘵𝘳𝘢𝘭𝘪𝘴).

En las muestras de ADN ambiental realizadas en el marco de este proyecto, también se detectó la existencia de algunas especies invasoras como el jabalí (𝘚𝘶𝘴 𝘴𝘤𝘳𝘰𝘧𝘢) y el visón americano (𝘕𝘦𝘰𝘨𝘢𝘭𝘦 𝘷𝘪𝘴𝘰𝘯), lo que refuerza la necesidad de monitorear estas áreas protegidas para trabajar en su conservación.

En la foto se puede ver a la investigadora y académica de la Universidad de Aysén, Delphine Vanhaecke, realizando una extracción de ADN de las muestras. Se trata de una técnica revolucionaria que permite realizar un estudio no invasivo para obtener información y censo de poblaciones y, que en esta oportunidad, nos permitió conocer un poco más sobre el santuario y sus alrededores.